Saltar al contenido
Softronic

Qué hace que un ingeniero colocado se quede

Por qué no publico una tasa de retención, las cuatro cosas que deciden si un ingeniero colocado se queda y qué preguntarle a un proveedor antes de firmar.

Fundador, Softronic
6 min de lectura Actualizado

Cuando un ingeniero colocado se va en el cuarto mes, la factura deja de llegar y parece que te ahorraste algo. No es así. Pagaste semanas de adaptación que vas a volver a pagar, esa persona se llevó lo que sabía de tu sistema y nunca quedó escrito, y el trabajo que dejó a medias se queda quieto hasta que alguien lo retome y adivine qué quiso hacer.

Hay cuatro cosas que deciden si un ingeniero colocado se queda: una entrevista que evalúa la comunicación y la responsabilidad con la misma seriedad que el código, un horario que coincida con el del equipo del cliente, condiciones de salida en las que el proveedor pierde dinero si el encaje falla, y cómo trata el cliente al ingeniero en los primeros meses. La rapidez para cubrir el puesto pesa mucho menos que cualquiera de ellas.

Gallup estima que reemplazar a un empleado cuesta entre la mitad y el doble de su salario anual. Un ingeniero por colocación no es un empleado y el papeleo es menor, pero lo que más duele (el contexto perdido y un equipo que tiene que frenar para integrar a alguien nuevo) es igual.

¿Por qué aquí no hay un porcentaje de retención?

Muchos proveedores ponen una cifra grande en la portada: 95% de retención, 98% de clientes satisfechos. Yo no, y prefiero explicar el motivo a simplemente omitirlo.

Softronic es una empresa pequeña que dirijo yo. Coloco un ingeniero a la vez y los entrevisto a todos personalmente. Con ese tamaño, cualquier porcentaje que publicara saldría de tan pocos casos que bastaría con que un cliente cerrara su empresa, o que alguien se mudara por razones familiares, para moverlo diez o veinte puntos. Eso es aritmética y no te dice nada sobre lo que va a pasar con tu contratación.

Cuando cualquier proveedor, grande o pequeño, te dé una tasa de retención, pregúntale dos cosas: sobre cuántas colocaciones está calculada y qué cuenta como una salida. No es lo mismo un cliente que terminó el contrato porque se quedó sin financiamiento que un ingeniero que renunció a los tres meses, y hay quien cuenta solo uno de los dos casos.

Lo que sí puedo describir es cómo está armada la relación, factor por factor. Revisa cada uno conmigo y con cualquier otro proveedor que estés evaluando.

1. La mayoría de los malos encajes se ven en la entrevista

Por lo que he visto, casi nunca un ingeniero sale de una colocación porque no podía con la parte técnica. Se va, o lo sacan, por algo que ya se notaba en la entrevista y se dejó pasar porque el ejercicio de código salió bien: se queda callado cuando se traba, necesita una tarea especificada al detalle para arrancar, o escribe actualizaciones con las que nadie puede hacer nada.

Por eso la última de mis tres entrevistas de validación trata de comunicación y de hacerse cargo del trabajo, y no tiene código. Hay una pregunta de esa entrevista que pesa más que las otras para la retención: ¿qué haces cuando llevas dos horas atascado y la persona que sabe la respuesta está en una reunión? En un equipo remoto, cómo alguien maneja ese momento dice mucho de cómo lo va a ver el resto del equipo.

Quien responde con vaguedades ahí puede aprobar sin problema un ejercicio de programación en vivo. También es quien yo esperaría ver fuera antes del sexto mes.

2. Horarios que coincidan

Un ingeniero que pasa medio día bloqueado esperando respuestas se desgasta rápido. El trabajo se vuelve una cadena de pausas pequeñas, empieza a suponer en vez de preguntar, y esas suposiciones generan retrabajo que termina frustrando a todos.

Esta es la parte del nearshore que menos se valora. Un ingeniero en Latinoamérica puede trabajar dentro del horario laboral de EE. UU., así que una pregunta hecha a las 11 de la mañana se responde a las 11:15 y no al día siguiente. Sobre el costo de nearshore frente a offshore escribí aparte. Para la retención, la idea es más simple: la gente quiere quedarse en un trabajo donde sus dudas se resuelven en el momento.

En la práctica, acuerdo con el cliente la franja de trabajo antes de que nadie empiece, para que el ingeniero esté en tu reunión diaria, en tus revisiones de código y en las horas en que se toman decisiones por Slack. “Remoto, horario flexible” suena bien en una oferta de empleo, y casi siempre significa que la persona nueva va unas horas detrás de la conversación.

3. Si sale mal, el proveedor tiene que perder algo

Si el encaje no funciona con nosotros, nos das 30 días de aviso y la relación termina. Sin penalidades, sin devolver nada y sin cobrarte la transición. El ingreso perdido lo asumo yo.

También cuido lo que no prometo. No te voy a decir que en una semana tendrás un candidato de reemplazo. No tengo ingenieros esperando sin proyecto, y el proveedor que garantiza un reemplazo en siete días o les paga a personas para que esperen (y eso termina en tu tarifa) o piensa improvisar cuando llegue el momento.

Las condiciones de salida importan para la retención por lo que provocan al momento de elegir al candidato. Si un mal encaje le cuesta el contrato al proveedor, este tiene un motivo para no empujar a un candidato dudoso solo por cerrar la venta. Si cobra igual pase lo que pase, o cobra una comisión por colocación por adelantado, el incentivo apunta al lado contrario. Lee la cláusula de salida antes que la tarifa.

4. Lo que el ingeniero necesita para quedarse

Casi siempre se habla de retención desde el lado del cliente. Pero el ingeniero también decide si se queda, y un senior en Latinoamérica hoy tiene opciones.

Lo que retiene a la gente, según lo que he visto, no tiene nada de especial. Cobrar completo y a tiempo, en dólares. Que lo traten como parte del equipo y no como un recurso externo al que le llegan tareas. Tener a alguien del lado del cliente que sepa su nombre y se interese en cómo le va. Trabajar en algo donde se valore su criterio.

Casi todo eso depende de ti, no del proveedor. Algunas cosas concretas para el primer mes:

  • Dale acceso al repositorio, al CI y a los canales principales el primer día, no el sexto.
  • Asigna a una persona de tu equipo como responsable de su integración, alguien a quien pueda preguntarle todo.
  • Inclúyelo en el mismo flujo de revisión de código que al resto. Un carril aparte “para contratistas” le dice exactamente dónde está parado.
  • Para la tercera semana, dale algo pequeño que llegue a producción con su nombre.

¿Qué señales aparecen antes de una renuncia?

Las salidas rara vez son sorpresa. Las señales aparecen primero en el trabajo: pull requests que tardan más en moverse, preguntas que pasan de los canales públicos a mensajes privados o que dejan de hacerse, alguien a quien en el segundo mes todavía solo le dan tareas pequeñas y aisladas.

Si tu equipo mide las métricas de entrega de DORA, la que yo miraría es el tiempo de entrega de cambios: lo que tarda un commit en llegar a producción. Suele alargarse cuando alguien trabaja en partes del sistema que todavía no entiende o espera demasiado por una revisión. DORA no lo plantea como un indicador de rotación. Yo lo uso como el primer lugar donde miro cuando una colocación no se siente bien.

Lo más barato que puedes hacer es una conversación de 20 minutos al final del primer mes: ¿qué te está frenando?, ¿qué te hubiera gustado saber el primer día? Agéndala el mismo día en que el ingeniero empieza. Detecta la mayoría de estos problemas cuando todavía son fáciles de arreglar.

Si estás comparando proveedores ahora mismo, las preguntas generales están en mi lista para evaluar un proveedor nearshore. La que es propia de la retención ya la viste arriba: sobre cuántas colocaciones calculan la cifra y qué cuentan como salida. Cómo armo las colocaciones está en la página de contratación.

Ver todos
Contratación

Cómo evaluar un proveedor de desarrollo nearshore

Ocho preguntas para hacerle a un proveedor de desarrollo nearshore antes de firmar, cómo suena una buena respuesta y cuáles deberían cortar la llamada.

8 min de lectura

Lanza lo siguiente. Hoy.

Agenda una llamada de 30 minutos. Te decimos en la propia llamada si podemos ayudarte — incluido un "no" honesto cuando no somos la opción.